La saliente presidenta chilena, Michelle Bachelet, abandonó esta mañana el Palacio de la Moneda acompañada por una multitud, que se acercó hasta el lugar para despedirla con una ovación. La mandataria, que deja el gobierno con un 84% de popularidad, rompió el protocolo y decidió acercarse a la gente para saludar, con su gran sonrisa y espontáneidad que la caracterizó durante su magistratura y que le hizo merecer el respeto y admiración de sus colegas en especial, los Latinoamericanos.

Desde allí Bachelet se trasladará hasta Valparaíso, donde entregará el mando al presidente electo, el empresario Sebastián Piñera.”Es una mezcla de emociones, porque por un lado nos vamos muy tristes por lo que ha pasado en los últimos días y tanto dolor de tanta gente, y tranquilos porque hemos cumplido lo que hemos comprometido con la gente y nunca hemos faltado a ella”, afirmó la mandataria en un emocionado mensaje antes de dejar el palacio presidencial.

En medio del llanto de varios ministros y subsecretarios, Bachelet se asomó también por última vez a uno de los balcones de La Moneda para saludar a una multitud que la aplaudía y gritaba vivas en las afueras del palacio.
La mandataria, con la banda presidencial en el pecho, dijo también sentirse “orgullosa de lo que hemos sido capaces de construir, del rol que hemos jugado como gobierno y que hemos sido capaces de cumplir como sociedad”.

Esta misma tarde, luego de la asunción, Piñera volará a Constitución, 360 km al sur de la capital, uno de los puntos más castigados por el terremoto y el tsunami que asolaron al país en la madrugada del 27 de febrero. Una vez ahí, firmará los primeros proyectos de ley. Todo indica que entre ellos estarán el pedido de modificación del presupuesto 2010, una necesidad impostergable para enfrentar la batalla de la reconstrucción, y el bono de alrededor de 80 dólares para los más pobres, una promesa de campaña de Piñera (60), el empresario multimillonario que hasta unos días soñaba con elevar el PBI de los chilenos hasta el umbral de los europeos y que hoy tiene por delante, ni más ni menos, que la tarea de refundar el país.

Con su llegada al poder, se produce el mayor recambio político desde el regreso de la democracia, ya que concluyen 20 años consecutivos de gobiernos de la Concertación, la alianza de centroizquierda que condujo Chile desde la salida del poder del dictador Augusto Pinochet. Esta presidencia de Piñera marca además el regreso de la derecha por las urnas a La Moneda luego de 50 años.

La presidenta argentina Cristina Kirchner (ver pág. 24), el colombiano Alvaro Uribe, el boliviano Evo Morales, el uruguayo José Mujica y el ecuatoriano Rafael Correa son algunas de las figuras más destacadas entre los invitados especiales extranjeros que asistirán hoy a la asunción de Piñera, programada para el mediodía en el Congreso, en Valparaíso, 120 km al oeste de Santiago. Allí habrá unos 1.100 invitados, aunque será una ceremonia austera y sin discurso. Inmediatamente el presidente recibirá a los mandatarios en un almuerzo en la residencia Cerro Castillo, de Viña del Mar.

AP,Efe,AFP