Tanto jefes como empleados buscan en esta temporada crear lazos fraternales que permitan que se olviden los gritos, los telefonazos y los correos hostiles que dieron marco a los 11 meses previos del año… pero buscar “un detallito” no es tan fácil. El diario británico The Times enlistó los 10 peores regalos en las oficinas, aquellos que te hacen sonreír por fuera pero que te dejan con la expresión de “¡no inventen!”.

1. Una fotografía enmarcada ¡firmada y dedicada! de tu jefe, con su mirada de liderazgo, sentado detrás de su escritorio (y tú que pensabas que no lo verías en los días festivos).
2. El DVD de la versión original y en vivo de “Merry Xmas Everybody” por Slade, “Feliz Navidad” de José Feliciano, un CD karaoke de éxitos navideños y otros por el estilo.
3. Un par de lámparas en forma de cuernos de reno… y sólo uno enciende.
4. Otra foto, pero ahora del brindis de la empresa, donde se te ve claramente abrazándote y besándote con la secretaria / el mensajero. Firman, los directivos.
5. Para las mujeres, un juego de ropa interior, en su respectiva cajita, tres tallas más grandes y dentro de una bolsita transparente.
6. Un par de boletos para el concurso de emúes (vacas, cerdos, pollos, etc.), igual al que se hace en algún país exótico del otro lado del planeta. El certamen, además, se realiza en el estado vecino a donde vives.
7. Un certificado de regalo compartido por 7 euros o 10 dólares o 110 pesos.
8. Un casette grabado y remasterizado del informe de productividad que tu jefe dictó ¡en dos horas!, el año pasado. Incluye una bolsita con un cuadernillo para mensajes y clips.
9. El compendio de los 300 mejores chistes ¡que ya conoces y escuchaste todo el año!
10. Una tarjeta de Navidad, hecha con materiales propios de tu oficina.

Anuncios

*Hace exactamente 40 años, la carrera espacial lograba la concreción, tras varios intentos fallidos, de un hito fundamental: el primer alunizaje de una nave y el envío de información fotográfica desde la superficie de la Luna hacia la Tierra.

El logro corresponde a los científicos soviéticos quienes un día como hoy, pero de 1966, hicieron que la Lunik 9, una nave no tripulada, se posara suavemente sobre el Océano de las Tormentas lunar.
Los científicos de la NASA quedaron perplejos: en plena guerra fría, los soviéticos se les habían adelantado. Pero tres años después, el 21 de julio de 1969, los norteamericanos redoblaron la apuesta, y opacaron ampliamente el logro soviético: fue cuando Neil Armstrong, el comandante de la Apolo XI, se convirtió en el primer hombre que puso un pie en la Luna.
Durante 8 horas y cinco minutos, la Lunik 9 envió por radio, desde el suelo lunar, tres series de fotografías televisivas que, una vez ensambladas, mostraron una vista panorámica de las inmediaciones, hasta un radio de un kilómetro y medio.
La nave pesaba 99 kilos y su lanzamiento se realizó el 31 de enero de 1966 a las 11.45 GMT desde el cosmódromo de Baikonur, en Tyuratam. Tres días más tarde, cumplía su cometido.
Una vez que alunizó, la sonda, de forma esférica, se abrió en cuatro pétalos para estabilizarse, dejando al descubierto cuatro antenas, con el objeto de tomar fotografías del ambiente lunar.
La Lunik 9 (luego rebautizada Luna 9) formó parte del Programa Lunik de la antigua Unión Soviética, que tuvo por objetivo llegar con naves no tripuladas a la Luna.
Así, mientras la Lunik 3 logró fotografiar la cara oculta, sin alunizar, la Lunik 9 logró posarse suavemente y la Lunik 10 orbitar por primera vez el satélite. Posteriormente, dos vehículos Lunahod lograron pasearse por su superficie.
Tras el alunizaje de la Apolo 11 tripulada, la nave Lunik 16 trajo unos gramos de polvo lunar a la Tierra. Por su parte, los norteamericanos desarrollaron en aquellos tiempos el Programa Ranger –que estrellaba sus naves contra la Luna para lograr fotos detalladas– pero sólo las Ranger 7, 8 y 9 lograron su objetivo.
El Programa Lunar Orbiter, también estadounidense, logró poner cinco naves no tripuladas en órbita lunar entre los años 1966 y 1967 para cartografiarla y ayudar al Programa Apolo a poner un hombre en la Luna.