Escándalo de las “fufurufas” y Servicio Secreto sacude política en Estados Unidos

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David Randall Chaney, de 48 años, ya fue expulsado del Servicio Secreto,pero cometió otro error,colocar las fotos de su noche con las prostitutas en Facebook, a lo que accesó The Washington Post.En este caso, no habría ninguna repercusión, si no fuera porque dos de ellos se ufanaron de su cargo ante las mujeres: trabajaban con la seguridad del presidente de Estados Unidos. “Somos expertos en explosivos”, dijo uno de ellos. “Yo en desactivarlos”, agregó. “Y yo en activarlos”, precisó el otro.

Forzado por el incidente colombiano, el Servicio Secreto -policía federal de elite que está encargada en particular de proteger al presidente Barack Obama y su familia- anunció “normas mejoradas de conducta” para evitar futuros problemas.
Las nuevas disposiciones que tienen carácter inmediato, además de prohibir a los agentes llevar a extranjeros a los hoteles donde se hospedan y de visitar lugares de reputación dudosa, también les impide consumir alcohol en las 10 horas previas a presentarse a trabajar.
Además, requieren que los viajes sean regenteados por un supervisor de la Oficina de Responsabilidad Profesional de la agencia.

Las reglas surgieron dos semanas después que más de dos docenas de agentes del Servicio Secreto y efectivos militares debieran abandonar Cartagena, Colombia, acusados de contratar prostitutas, y llevarlas a sus dormitorios de hotel, en el marco de la preparación del viaje de Barack Obama para la Cumbre de las Américas, entre el 14 y 15 de abril pasados.
Para ‘The Washington Post’, uno de los agentes secretos que estuvo con las prostitutas es David Randall Chaney, de 48 años, arriba a la izquierda. Ya fue expulsado del Servicio Secreto.El Pentágono abrió una investigación sobre los 12 agentes y militares que estarían involucrados en el escándalo.
La imagen del cuerpo podría quedar más manchada aún, si se confirman versiones de hechos similares registrados en El Salvador, donde Obama tuvo su última parada en una gira latinoamericana a fines de marzo de 2011, indicó un funcionario del Congreso en base a afirmaciones de un subcontratista que trabajó con el equipo del Servicio Secreto.
“Son unos bobos”
Dania Londoño Suárez, la dama de compañía más buscada por la prensa mundial tras poner en jaque a miembros del cuerpo secreto del presidente Obama, calificó ayer de “bobos’ a los agentes por permitir que trascendiera el escándalo sexual en el que resultaron involucrados durante la VI Cumbre de las Américas en Cartagena.
En entrevista exclusiva con La W Radio y Caracol, la mujer, nacida en San Andres hace 25 años y madre de un niño de 9 años, confesó que pasó toda una madrugada con uno de esos agentes, con el que aceptó tener relaciones sexuales a cambio de 800 dólares.
Dijo además que de haber sabido que el hombre con el que estuvo era un agente del Servicio Secreto, jamás hubiera llamado a la Policía porque el escándalo acabó con su vida personal.
El hombre durmió toda la noche”, aseguró, quien dijo que de haber sabido que era del servicio de seguridad de Obama, “le hubiese hecho mil preguntas”.
En total, 12 agentes estadounidenses que se encontraban como avanzada en Cartagena antes de la llegada de Obama a la ciudad el 13 de abril pasado, están implicados en el escándalo y al menos nueve de ellos han sido sancionados por contratar prostitutas, según el diario The Washington Post.
La trascendencia del hecho en Washington es tal que llegó al Congreso, en donde en anteriores ocasiones fueron llevados al banquillo los responsables de la quiebra de Wall Street o del affaire Irán-Contras. Los parlamentarios buscan respuestas a cuatro preguntas: ¿Las mujeres contratadas sabían de la identidad de sus clientes, es decir, que eran agentes secretos? ¿Estos les revelaron información sensible que pusiera en riesgo la seguridad del presidente? ¿Alguno de ellos corrió el riesgo de caer en un chantaje que vulnerara la seguridad nacional? y, tal vez la más importante, ¿esta conducta obedece a un patrón de comportamiento del círculo más cercano a Obama? Fue, según el Daily News, una muchacha de 24 años, identificada como Dania, a quien le debían la noche entera, pues había dormido con uno de ellos en el Hotel Caribe en donde se hospedaron buena parte de los agentes de la avanzada del presidente.
Dania contó que lo conoció en un club nocturno en el que ella departía con su representante y otra compañera de oficio, y que ni el estadounidense ni sus compañeros en ningún momento mostraron placas o se identificaron como miembros de los servicios secretos.
Confiesa que a los dos días de ese incidente un amigo la llamó para contarle que en los noticieros hablaban de una prostituta del Hotel Caribe. “En ese momento dudaba de si era yo. La noticia supongo que salió porque los policías colocaron una queja”.
Dania insiste en que no es una prostituta porque se considera una mujer estudiada, ama de casa y madre soltera. “Una prostituta se va con cualquier hombre y por cualquier dinero, yo no hago eso”.
Confiesa que teme las consecuencias de este escándalo entre los miembros de la seguridad del presidente Obama. “Tengo muchísimo miedo de las represalias hacia mí, mi familia o mi hijo”

En cambio, a Patricia sí le dieron su dinero. Es más, ella dice: “todo fue tan bonito”, que incluso intercambió los teléfonos con el agente secreto y que él la ha llamado para ponerla al tanto de lo ocurrido. “El pasado miércoles me llamó desde Estados Unidos para decirme que uno de sus compañeros había renunciado, que a otros los habían destituido y que él estaba muy preocupado porque los iban a someter a la prueba del polígrafo”.
En el testimonio de ambas queda claro que los agentes llegaron después de las nueve de la noche, que es la hora en que se abre las puertas al público. Y coinciden en que la cifra de 800 dólares que reveló The New York Times es una exageración. “Aquí ninguna se gana esa fortuna”.

Explican que el costo de los servicios oscila entre 150.000 pesos, como tarifa más baja y más o menos entre 250.000 y 300.000 la más alta. “Depende del cliente”. Estos deben pagar por adelantado y en caso de que prefieran irse a moteles fuera del bar con la joven contratada, deben cancelar una multa que es igual al valor del servicio.
Seis hombres que estaban hospedados en el Hotel Caribe, todos corpulentos, atléticos “rumbearon y se acostaron con las peladas”, nada más. En este caso, no habría ninguna repercusión, si no fuera porque dos de ellos se ufanaron de su cargo: trabajaban con la seguridad del presidente de Estados Unidos. Para ellas es normal que muchos alimenten su ego hablando más de la cuenta, hecho que en efecto ocurrió: “Somos expertos en explosivos”, dijo uno de ellos. “Yo en desactivarlos”, agregó. “Y yo en activarlos”, precisó el otro

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