Con toda normalidad entre palomas mensajeras y Damas de Blanco, se realizaron elecciones municipales en Cuba

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Cerca de 8,5 millones de cubanos integraron el padrón electoral de las elecciones municipales en las que hasta las palomas mensajeras participaron como medio de comunicación alternativo. Mientras el país votaba en calma, la tranquilidad se rompía al mediodía en la Quinta Avenida cuando medio centenar de castristas cerraban el paso con consignas revolucionarias al amago de la caminata dominical de seis Damas de Blanco.El Diario Granma reseñó el resultado de esta forma:”El General de Ejército Raúl Castro Ruz, fue elegido, por el voto directo y secreto de los diputados que asisten a esta primera sesión de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros”

Desde los medios, todos oficiales, se daba cuenta de la exitosa marcha de la jornada. El presidente Raúl Castro dio ejemplo de madrugador, fue el primero en votar en su colegio al que llegó antes de su apertura oficial, las 7 de la mañana. Su hermano, Fidel, votó por medio de una tercera persona que depósito su papeleta pero la TV no hizo más comentarios.
También pasaron por los micrófonos gente común y personalidades como el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón o Juan Formell, creador y director de la popular orquesta Van-Van. Donde no parecía día de elecciones era en la Quinta Avenida. La calle, y otras aledañas, estuvieron cortadas al tránsito rodado después del mediodía, cuando seis Damas de Blanco intentaron hacer su caminata dominical por el paseo peatonal central.
Es el tercer domingo consecutivo que se lo impidieron. En cuanto dieron unos pasos, un agente de la seguridad y dos mujeres policías les informaron al no haber pedido permiso para la marcha no podían caminar. De inmediato dos grupos de simpatizantes gubernamentales las «embanderaron». Con dos enseñas cubanas les cerraron el paso por delante y por detrás.
Un cordón de agentes protegía a las familiares de los disidentes detenidos en el 2003 y cuya libertad reclaman. Entre empujones se desplazaron hasta una plaza donde el grupo las cercó. Las mujeres de blanco de pie rodeadas de los castristas que se turnaban para beber agua pero nunca apagaban los gritos de «mercenarias», «vendidas», «fuera», «Viva Fidel» y «abajo la gusanera». Para la oposición, las elecciones son una «farsa», como las calificó Guillermo Fariñas desde el hospital donde lleva 60 días de huelga de hambre y sed.
El gobierno sostiene que son las más democráticas.

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