Estados Unidos no recibirá a ningún miembro del nuevo gobierno de Honduras

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Un funcionario de alto nivel de Estados Unidos que pidió el anonimato, dijo al Washington Post que van a trabajar junto a la Organización de Estados Americanos OEA, para restaurar al depuesto presidente Manuel Zelaya y el mismo funcionario predijo que los organizadores del golpe se van encontrar aislados asimismo y van enfrentar un presión dura para permitir el retorno de Zelaya.
Esta aseveración del alto colaborador de Obama se produce luego que el presidente de facto de Honduras, Micheletti había anunciado su intención de enviar este miércoles a Washington a su ministro del Exterior, Enrique Ortez, y a varios diputados para “explicar” que lo sucedido con el mandatario Manuel Zelaya no ha sido un golpe de Estado, como afirma ampliamente la comunidad internacional.
Los funcionarios dijeron que por el momento EUA no prevé sanciones contra el nuevo gobierno, puesto que creen que la situación todavía puede resolver por la vía del diálogo.
“Esperamos que ellos reaccionen y vean que están totalmente aislados”, señaló uno de los funcionarios.
Sobre la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa se informó que por segundo día, sus oficinas en esa capital permanecerán cerradas, debido a las manifestaciones y disturbios registrados en las últimas horas.
Unos 10 mil seguidores del presidente Manuel Zelaya, depuesto y expulsado la víspera por militares, se manifestaban frente a la Casa Presidencial para exigir su retorno. Este lunes, las protestas fueron disueltas con bombas lacrimógenas y disparos.
La Unión Europea condenó más temprano el golpe de Estado y de entrada rechazó reconocer cualquier nuevo gobierno surgido del golpe de estado.
Las autoridades de facto del gobierno hondureño decretaron un toque de queda desde la nueve de la noche hasta las seis de la mañana, pero en la práctica como que no hubiese existido pues muchos transeúntes y automovilistas transitaron hasta altas horas de la noche con nerviosismo bajo una pertinaz lluvia.
Los seguidores del presidente Zelaya se mantuvieron desde tempranas horas frente a casa presidencia e hicieron caso omiso a la lluvia durante la noche.
Los negocios cerraron temprano y fue difícil encontrar establecimientos abiertos hasta las siete de la noche.
Este es un pueblo que no está acostumbrado a crisis política de esta naturaleza, dijo un joven, al salir de un establecimiento de comida rápida.

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