La detención de “Don Mario” no acaba con el drama del narcotráfico en Colombia

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marioimgarticulo_t1_61289_2009415_142754 La detención del capo Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, supone una importante victoria policial, pero no pone fin al gran problema que padece Colombia: ser el mayor productor y distribuidor de cocaína en el mundo.
Su arresto puede paralizar momentáneamente algunas rutas de la droga, pero sólo hasta que emerja un sucesor de entre la docena de jefes mafiosos que se disputan ese imperio.
En Colombia, varios grupos criminales dominan el negocio, con una estructura “perfectamente organizada” que manejan el tráfico de drogas, la extorsión y el secuestro en buena parte del país.
Así se desprende de un informe que recientemente sacó a la luz Caracol Radio, con fuentes de la inteligencia colombiana y que asegura que estas bandas están constituidas por unos 2.500 hombres armados.
Sólo “Don Mario” contaba con un Ejército de más de mil “soldados”.
Estos grupos surgieron a partir de 2006, cuando la mayoría de los capos de entonces se entregó a las autoridades tras la promulgación de la Ley de Justicia y Paz, fruto de una negociación entre los paramilitares y el Gobierno del presidente Álvaro Uribe.
Las nuevas bandas están formadas por desmovilizados que regresaron a las armas y se aliaron con narcotraficantes, pero también por ex guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
En su conjunto operan en cuatro grandes regiones: el Urabá (noroeste), los llanos y selvas orientales (este), las costas del Pacífico (suroeste y oeste) y la zona fronteriza con Venezuela (noreste).
Entre los más destacados jefes se encontraba “Don Mario”, el dueño y señor del Urabá y que, según dijo hoy el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, dominaba toda la franca del Caribe colombiano, desde el Chocó hasta la Guajira, las fronteras con Panamá y Venezuela, respectivamente.
En su afán por controlar el territorio, Rendón Herrera cometió más de 3.000 homicidios en los últimos 18 meses y además estaba involucrado en las “guerras” en los barrios marginales de ciudades como Medellín e incluso Bogotá, con el objeto era reclutar jóvenes para su organización y dominar las rutas de la cocaína.
“Don Mario” tenía alianzas con otro narcotraficante, Pedro Oliveiro Guerrero, alias “Cuchillo”, cabecilla del grupo que opera en los llanos y selvas orientales y quien ahora es el siguiente objetivo de las autoridades.
Según el informe, quien tiene el control de la droga que sale por Venezuela hacia Estados Unidos y Europa es Daniel Barrera, alias “El Loco Barrera”, con conexiones con las FARC y quien cuenta con una importante estructura armada.
Otro de los grandes mafiosos en la mira es Javier Antonio Calle, alias “Combatiente”, quien heredó los negocios del fallecido Wilber Alirio Varela (“Jabón”), a través del grupo “Los Rastrojos”, que domina toda la costa pacífica colombiana, así como parte de la frontera con Venezuela.
Por último, está Diego Pérez Henao, alias “Diego Rastrojo”, jefe de otra facción de “Los Rastrojos”, que controla “El Cañón de las Garrapatas”, en el oeste del país.
A estos grandes nombres, se unen otros menos famosos pero no menos violentos, quienes han emprendido una gran guerra para controlar la temida “Oficina del Envigado”, una red creada en la década de los años 80 por paramilitares en la misma época en que estaba en auge el cartel de Medellín de Pablo Escobar.
A esta red, que fue dirigida por “Don Berna” antes de ser extraditado a Estados Unidos en 2008, se le han descubierto incluso nexos con el grupo árabe Hezboláh.
Tres jóvenes, todos menores de 35 años, se disputan ahora, en el seno de la “Oficina del Envigado”, el control de las rutas desde Medellín hasta el golfo de Urabá, zona cercana a Panamá por donde salen toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, México y Europa.
Según una investigación periodística que publicó esta semana el diario “El Tiempo”, estas tres facciones están lideradas por “Maximiliano Bonilla (alias “Valenciano”), Erick Vargas (“Sebastián) y Jader Botero (“Gancho”).
Sus pugnas dejaron sólo la semana pasada 31 muertos en Medellín, una ciudad donde la escalada de violencia acumula 325 víctimas en lo que va de año.
Esta guerra interna revivió a viejos protagonistas de las pugnas de Medellín, como “Sebastián”, quien formó parte del grupo que se enfrentó a Pablo Escobar a principios de los años 90 y entregó información a las autoridades para lograr abatirlo en 1993.
Tras ser capturado, “Don Mario” dijo hoy que su problema había sido “heredado”, en una probable alusión a los grandes carteles de Medellín y Cali que estigmatizaron a Colombia hace dos décadas.
Lo cierto es que el país sudamericano es el mayor productor de cocaína y desde allí parten cada año unas 600 toneladas de droga hacia todos los rincones del mundo.
EFE

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