Insólita protesta policial desencadena secuestro de Correa e intentona de golpe de estado en Ecuador
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Lo que comenzó como una protesta de policías y militares por reducción de beneficios supuestamente derivó ayer en un intento de golpe de Estado en Ecuador. El presidente Rafael Correa se declaró secuestrado en un hospital, de donde fue liberado anoche en un aparatoso procedimiento transmitido en vivo por la televisión pública. Todo se desarrolló en el marco de un confuso episodio y nada pudo ser corroborado por fuentes independientes porque el Gobierno impuso una férrea censura a la prensa. Hay muchísimos hechos sin sentido que no han sido aclarados.
Grupos de policías y militares se manifestaron ayer exigiendo que se vuelva atrás en un plan de retirar una serie de beneficios laborales a las fuerzas de seguridad.
En el transcurso del día, y luego de que el Presidente acusara a los manifestantes de “golpistas”, la televisión estatal monopolizó las informaciones sobre los acontecimientos de la jornada, por lo que no se cuenta con datos precisos que puedan ser corroborados por otra fuente que no sea la oficial.
Las escasas informaciones independientes fueron obtenidas a través de entrevistas telefónicas con algunos referentes políticos y sociales ecuatorianos, así como Twitter y redes sociales de Ecuador.
El sitio infobae.com publicaba ayer que el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, cuestionó al Gobierno ecuatoriano por obligar a todos los medios de comunicación a emitir la señal oficial. “Lo que se está viendo no es la opinión del país, sino la opinión del Gobierno”, advirtió.
Jaime Nebot consideró que en este conflicto se han cometido una serie de errores de ambos lados. Según el alcalde de Guayaquil, tanto el Gobierno como los policías rebeldes se han equivocado.
“La ley tiene serias falencias. Pero de ninguna manera esas falencias justifican resolver este problema con violencia y fuera de la ley”, señaló en una entrevista concedida a CNN.
El sitio ultimasnoticias.ec informó, por su parte, que las manifestaciones eran “el resultado de la inconformidad con la Nueva Ley de Servicio Público aprobada ayer, en la Asamblea Nacional, con la cual se limita los beneficios de la tropa”. “Con la nueva ley, los policías pierden un bono económico, condecoraciones, beneficios familiares (agasajos, comisariato…); de igual forma los años de ascenso se amplían de cuatro a siete años, entre otros aspectos”.
Durante la larga jornada, las informaciones oficiales sobre los distintos sucesos no pudieron ser confirmadas por ninguna fuente independiente.Se habló de varios heridos e incluso de muertos, pero la identidad de los mismos no pudo ser confirmada. En horas de la noche, la televisión estatal en cadena nacional mostró un violento rescate del presidente Correa de un hospital policial ubicado junto al cuartel policial de los manifestantes, en el que fue ingresado por la mañana por su propia guardia de seguridad.
Las mágenes muestran el momento justo en el que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue liberado por un comando del ejército.
Los agentes formaron un escudo humano alrededor de Correa y lo empujaron en una silla de ruedas, mientras periodistas y trabajadores del hospital corrían por los pasillos para evitar los disparos.
A la puerta del hospital y en medio de una multitud estaba un vehículo, en el que el presidente fuertemente escoltado logró al fin escapar, de los policías que durante 10 horas le tuvieron retenido.
Los incidentes comenzaron por la mañana temprano cuando Correa se acercó a una protesta de los agentes de policía y se vio obligado a refugiarse dentro de un hospital, ya que la policía hizo explotar en su cara un cartucho de gas lacrimógeno.
Finalmente tropas del ejército lograron liberarle y detener a varios sospechosos.
Alrededor de las 23:00, hora paraguaya, luego de la salida de Correa del hospital apareció en uno de los balcones del Palacio de Carondelet (sede de gobierno) desde donde lanzó un encendido discurso a sus partidarios reunidos ahí.
El Mandatario acusó a uno de los líderes opositores, Lucio Gutiérrez, de estar tras lo que calificó de una intentona de golpe en contra de su gobierno, y lanzó una dura advertencia a quienes se manifestaron durante el día.El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se dirigió a miles de sus partidarios en la Plaza de la Independencia de Quito tras ser liberado del hospital donde estaba recluido mediante una operación llevada a cabo por militares en un enfrentamiento con policías sublevados.
Correa afirmó que se trataba de “un día triste para la patria, el más triste de mi gobierno” y añadió que los sublevados serán sanc ionados. “No habrá ni olvido ni perdón”
Abc,CNN,La_Patilla.com,
ElComercio, AFP, Fotos Rodrigo Buendia,twitter




